Finalmente, después de arduo trabajo, he terminado el primer manuscrito de «Crímenes y Delirios», una obra que explora a través de diversas historias y poemas, la desesperanza, la locura, la resignación y el mal como medio de trascendencia a la condición humana del sufrimiento.
Esta obra, aunque aparentemente inconexa, explora a través de su corpus la psique humana como hilo conector de su contenido, abarcándola desde las acciones externas manifestadas a través de su narrativa «Crímenes«, y el mundo interno, manifestado a través del poemario «Delirios».
«Crímenes», el primer libro de este manuscrito, está conformado por una serie de cuentos y noveletas ilustradas que exploran justamente la externalización de la psique, a través de relatos que se inclinan más hacia la fantasía oscura y el horror psicológico. Cada relato representa un crimen distinto (suicidio, vanidad, hedonismo, resignación, masoquismo, etc.) que se desenvuelve a través de la acción individual y sistémica.
«Delirios», por otra parte, es un poemario que enfatiza el mundo interno, el dolor existencial, el duelo, la pérdida y el mal como sistema filosófico necesario para alcanzar la trascendencia más allá del dolor y el sufrimiento que aquejan la vida humana.
Cabe destacar, que 3 de los poemas de esta obra, ya han sido seleccionados para participar en antologías, uno de ellos como finalista en concurso internacional.
Pese a la disonancia estilística, el manuscrito conforma una unidad literaria coherente con un mensaje filosófico subyacente: la presencia del mal como singularidad metafísica necesaria para encontrar sentido más allá del orden y los símbolos impuestos.
El manuscrito ya se encuentra en las hábiles manos de mi editor, por lo que en los próximos meses estaremos trabajando en conjunto para preparar la publicación del mismo.
El camino aún es largo, pero la parte más complicada ya pasó. Ahora queda llevarla al público lector.
Hace un año, un 12 de julio de 2024, las palabras impresas en «87 Cicatrices» encontraron su primera voz frente a un público. La presentación se llevó a cabo en el café-galería Cubo Tres en Xalapa, Veracruz, un espacio dedicado al arte donde lectores, amigos y curiosos se reunieron para escuchar el origen, la intención y las heridas detrás de cada página.
Fue una tarde cargada de emoción y del agudo análisis brindado por el Profesor Luis Vega respecto al contenido del libro y su lugar dentro de las corrientes literarias. Si algo recuerdo de esa tarde, es precisamente la extraña emoción que surgió al escucharle recitar «Ilusión Noctámbula» y «Buitre» en voz alta, indudablemente el poema cobra vida al darle lectura, y se vuelve ajeno al autor en el momento en que otra voz se apodera de su contenido.
Un año después, vuelvo a ese día no sólo con gratitud, sino también con una nueva mirada. Porque un libro sigue escribiéndose en la experiencia de sus lectores, y ciertamente, quienes se han tomado el tiempo de leer «87 Cicatrices» han compartido conmigo su gusto y experiencia con el contenido del mismo.
Gracias a quienes estuvieron ahí, y a quienes han descubierto el libro después, en papel o en voz baja, en soledad o en compañía.
¿Estuviste en la presentación? ¿Te gustaría que hiciéramos una nueva lectura, presencial o virtual? Déjame tu comentario.
Transcripción:
«Siempre es un gusto presentar un libro. Yo siempre considero que es como celebrar el nacimiento de un hijo.
Cuando el artista plasma su obra, creo que lo mínimo que podemos hacer como sociedad, es acercarnos a ella y poder apreciarla.
Voy a leer un breve texto, muy significativo, para ahondar en lo que habla su obra.
Comentario y presentación del libro «87 cicatrices» de Ribay Hernández:
No existe mayor placer que sometirse en los interiores de uno mismo.
Muchos entenderán que recorrer las catacumbas que nos integran a cada uno de nosotros, esas heridas palpables, pero que el tiempo ha convertido en indoloras, y que asimismo el tiempo germina una y otra vez, es quizás el masoquismo incorpóreo de mayor trascendencia. Acariciar las cadenas que en nosotros crecen, las angustias inexplicables, los desvelos y el asío majestuoso.Admirar los charcos y las negras nubes que se aglutinan en nuestra mente.
La felicidad es ilusoria para la existencia misma, como actitud estoica y como un sabio hermitaño, se consistirá en aceptar y tomar aquellos monstruos que se tornan reales, de profunda y abismal figura y que en la palabra mitiga su naturaleza para hilarse con la solemnidad del arte.
Esas criptas de los sueños y pesadillas que en nosotros escarbaron, que se incendian en desorden y retornan, se vuelven inefables, y es aquí donde la poesía, herramienta apoteósica y gestora de símbolos, esencia y forma de la humanidad, puesto que en ella encuentra la identidad misma, es con la palabra, la imagen, el sentido retórico con lo que los seres humanos, los poetas, discuten consigo mismos los encantamientos, que el desasosiego, la porquería humana, el vacío que no atrae, sino entorpece la dicha, y los pelambres que la oscura impaciencia, retienen y ahogan.
La muerte no es la imprudente, sino la vida misma, como se arroja en los anhelos en las paredes, que la luna enaltece y trata de ocultar ante nosotros. Poetas mitigan el dolor o al menos permiten que estén encerrados entre los dementes y cuerdos presagios de la inquietud, y la constante soledad que prospera y agita en nuestra alma la ácida opulencia por desencadenarnos del todo y de todos.
Los ecos de una vida se permean en los versos que alguien escribe por apego al sí, por mantener distancia con la realidad, pero a la vez, acercarse al mundo de una forma en que los demás no podrían expresarlo, no podrían entenderlo, o en muchos casos, no podrían soportarlo.
Hiperbólicos sentimientos, los poetas malditos explotaron ante el mundo de su época, pero no es duda que su acuencia y poética, su aura solemnemente macabra, llega y enseña que la belleza, y lo grotesco, que la penumbra desfigurada que enciende todas las pasiones ocultas, y el amor a la oscuridad, todo esto, inauguran la poesía de nuestros tiempos aún.
La fealdad es atributo, y la tragedia elogio para quien con los ojos comprende que la naturaleza es inmensa, su telaraña cósmica y temeraria enfrenta nuestra idealización de occidente, que la moral y jugarreta de la lógica y sentencia de la hegemonía ha ocultado, y que la poesía, maldita e insurgente, mística y antireligiosa, insurgente pero al mismo tiempo, ordenada y regida por la turbulencia del esplín (spleen), del hastío, de la mirada hacia abajo que se encuentra lo que está más arriba.
Quien escribe poesía no enseña ni asegura la felicidad, pero sí enfatiza la construcción de espejos donde podamos encontrarla, o al menos verla distante en otras texturas del mundo. Quien escribe poesía entiende que la locura libera y que la pesadilla de existir es pasajera y que al final de un pasillo, iluminada por la incógnita belleza moderna, y los atavíos de una moralidad arcaica, se encontrará la divina calma de la noche.Quien escribe poesía ama la nostalgia y la hace eterna e instantánea, purula en los cementerios que ahora y siempre han sido las calles.
Pesadillas, heridas y cicatrices construyen una poética soez, y para algunos, altanera y pecaminosa.
La literatura, y en general, el arte, no está condenada a expresar un lado del alma o del corazón, no está encadenada a una dirección.Poesía es morder la pasión y el enarbolamiento de la psique hasta lograr la comunicación consigo mismo mismo, jugar al logos y que las puertas que nos esperan en nuestra despedida sean las más enormes para salir bajo la victoria del Hades.
Fue con las obras «Las flores del mal», de Charles Baudelaire y «Temporada en el infierno», de Arthur Rimbaud, quienes permitieron al lector moderno arrodillarse ante los sentimientos más profundos sobre la catástrofe, la vejez, la escatología que también, de manera plena, considera la humanidad misma.
La belleza no será más propiedad del romántico ideal y de la vacía cotidianidad, sino que la belleza misma está inserta en la dualidad ética y cosmológica, el día y la noche, el bien y el mal, el amor y el odio, la vida y la muerte.
Para Baudelaire, la belleza es una máscara con la que se cubre y a través de la que expresa sus preocupaciones, sus sentimientos, su continua incomodidad con todo lo que le rodea. Puede ser el motivo que le impugna la degradación o el disfraz que se coloca para ahuyentar la realidad, o para enmascararse y encubrir esa realidad, adaptarla a sus sentimientos.
Declaró que ha querido extraer la belleza del mal.El mal es el continente que él descubrió para la poesía.
Si Víctor Hugo había manifestado que lo sublime es la unión de lo espantoso con lo funesto, de la ternura con el odio; Baudelaire no se queda atrás y encuentra lo bello entre lo sagrado y lo demonial, entre el miedo y la seducción, entre el vicio y la virtud. La fealdad, la imperfección: la distorsión es el principio de la belleza.
Sin duda la poesía oxigena al hombre, cubre y descubre los miedos y angustias más enterrados u ocultos, paisajes que hablan y ante nosotros la penumbra es dialéctica y su palabra engendra inercia y criaturas del símbolo, que son los escritores, amantes de una ciencia oculta que permite la eternidad, alquimia del arte oscuro, de herejía más allá de la razón y que se consagra en lo estético.
No elabora el sueño, sino que construye monumentos con ellos, con los fragmentos del ser, de la vida. Se ejecuta el arte, la musa galopa con alguna equilina, alguna ninfa o bajo el manto con las alas del saturno exiliado.
Dioses horizontales como la melancolía, el eterno nostálgico y la soledad dirigen la poesía de quienes se atreven a usar la palabra como un arma blanca, como carta oculta y hermética del suicida, del despojado, del desterrado de sí mismo. Las heridas dictan a grandes obras y miseria, de las 87 cicatrices de Ribay Hernández.
En la obra poética que hoy presentamos estamos persiguiendo esa poesía, figuras retóricas enfermas y puristas. Indudablemente nihilista, muy cercana a la intención narrativa con tintes góticos, el horror de la atmósfera que dibuja de manera certera. La oscilación de símbolos nocturnos, un erotismo noctafílico que edifica un retrato dinámico, oscuro y animado. Una percepción escatológica de sí mismo y de su entorno.
Los paisajes son encantadores, desde un ángulo siniestro. Antoja a mirarlos plasmados en alguna cinematografía del expresionismo alemán o haciendo alusión a un Mefisto que nos guía por los sentimientos del autor.
Ribay y su obra muestran un trabajo formidablemente siniestro. Un diálogo en su padecer Hipólito, su hecatombe y resurgimiento. Por supuesto y por obviedad, en mis anteriores referencias presenta 87 cicatrices, una profunda e incluso directa influencia Baudelairiana. Y esto nos lleva a comprender que la vena y raíz de la poesía maldita aún perturba nuestros pasillos modernos, infectan los siglos que anteceden que su voz, gélida y tormentosa, aullará todavía por nuestros tiempos.»
So, I’ve sent a couple of the poems in my work in progress «Delirios» to a contest open to all of Mexico, and they have been selected to be featured in a printed anthology.
I’ll be sharing them as soon as it gets published.
a raw, unpolished scream that marked the birth of the ongoing series of the Great Work.
This first recording is more than a mere draft or experiment —
it is the original echo of a vision still unfolding.
From here, in 2017 emerged the concept that would later place the foundations to the creation of its direct sequel: “奴隶制度没有远去 是一个生后黑暗里” (Slavery has not gone away, it is a darkness that follows after death), and is shaping its third part: “黑度” (Nigredo), which is currently in production.
While “奴隶制度没有远去 是一个生后黑暗里” deals greatly on personal struggle, ego, delusions and the violent and magickal means to break from the chains that hinder the spirit, “奴隶制度” is a treaty of addiction, meaninglessness and the masochistic desires that prelude the first awakening.
Originally released on a limited 5 tape run, the demo is now available for streaming on Spotify.
No commercial pulse. No intention to please.
Only the urge to expose what still festers beneath the skin.
Credits:
Recorded in Xalapa, Veracruz in February 2017,
composed and performed entirely by Tza-Xaaguum.
For listeners of raw, atmospheric black metal — lyrically infected with poetry, and the dissonances from the abyss.
After quite a long time, I’ve decided to make available the tracks of Godišnjica Svetlosti on Bandcamp.
This album isn’t anything to make any fuzz about, it was merely a couple of vaporwave edits made for a gift for a very special person. It was recorded in a tape and given away. Another couple of tapes were recorded and gifted, but that was it.
Here it is, if you feel curious, there’s the tape inlay, if you want to print it and add it to your collection.
The lyrics from this album are included in «87 Cicatrices«, this particular one is in the chapter «Epitafio de dos anillos», renamed as «Ilusión noctámbula»