Categoría: Sinsabores de la existencia artificial

  • Por Ribay Hernández

    No sé cuándo vendrá mi muerte,
    ni sé cuándo partirá.
    El paisaje se torna gris,
    el sol, las flores, tus ojos.

    El corazón: triste y frágil,
    se ahoga en esta noche sin fin.
    No hay ilusión, no hay belleza
    en este mundo silente y sin luz.

    Todo lo que soy, y lo que seré,
    es un eterno solitario,
    exiliado de la fantasía,
    del color, de la luz.

    No estoy aquí, tampoco ahora,
    soy un morador de sueños,
    sin tiempo, sin lugar.

    Esta noche nunca habrá de terminar,
    y de aquí no puedo escapar.

    Sólo me queda soñar y soñar
    y soñar…